
El 22 de julio se va el jugador mas emblemático que tuvo la Liga Deportiva Alajuelense en los últimos 20 años. Se nos va un creador de juego como nadie, un genio que sólo necesitaba de un toque para cambiar el destino de un partido.
Wílmer López representa el orgullo de una institución, la cara de la Liga. Una figura que plasme en su totalidad la ideología de un club. Ese jugador emblema que los manudos no tienen hoy, se despide del futbol.
El "Pato" es el recuerdo de un Alajuelense imponente, respetado y con una filosofía de juego muy admirada a nivel nacional. Wilmer sigue en el corazón de todos los manudos, y porque no, de los costarricenses.
Wílmer nunca quiso ser la estrella de su equipo, el era un socio de sus compañeros. ¡Cuántas paredes habrá recibido Carlos Castro!, ¡Cuántos goles le debe Josep Miso al Pato López! ¡Cuántos títulos y alegrías le debe el aficionado rojinegro a su último héroe! Mis ojos todavía no han visto un jugador que se le asemeje.
Por esto y mucho más, invito a todos a que le den un homenaje a una institución del liguismo, a un organizador único, y sobretodo a una persona humilde y que merece el aplauso de todos nosotros. El Morera Soto debe llenarse el día que se despide un ícono del futbol nacional.

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