
Nunca se supo si era zurdo o derecho, nunca fue el foco de la prensa. Era un socio del equipo, y su labor algunos la ensombrecían por debajo de las conquistas de Del Piero. Pero a Nedved no le preocupaban los reconocimientos individuales, jugaba para el equipo y siempre se caracterizó por ser uno de los más completos de su generación.
Quién no recordará los potentes disparos de fuera del área, esa técnica depurada y sin duda, el coraje del checo. Sin ser procedente de una nación futbolísticamente tradicional, Pavel logró mantenerse en la élite, y su carrera se vio condicionada por quedar a un paso de la cima.
Con su selección estuvo a un paso de ganar la Eurocopa del 96, pero Oliver Bierhoff se encargó de llevar el título a Alemania en la final. En el 2004, Pavel y compañía exhibieron un futbol de alto voltaje en Portugal, pero la sorpresa del torneo los dejó con las ganas de disputar la final.
Ni qué decir de la semifinal de la Champions, en la que Nedved acabó con las aspiraciones del Real Madrid de Ronaldo y Zidane, pero una tarjeta amarilla le apagaría el sueño a la estrella checa de jugar una final de Champions. La 'Juve' perdió y la duda siempre quedará, de que hubiera pasado con Nedved en la cancha.
Pese a estos golpes del destino, recibió un merecido Balón de Oro en el 2003, que lo coronaba como mejor jugador de la temporada europea de ese año. Aparte de eso, ganó Scudettos con Lazio y Juventus.
Su leyenda no fue a más por dos simples razones: la falta de un título de Champions, y la inhibición de la prensa hacia este tipo de cracks, esos que su simplicidad no despierta el interés de las masas, pero que algunos pocos reconocerán como superdotados, por su solidaridad y entendimiento del futbol como un deporte en conjunto. Mejor suerte mereció.

1 comentarios:
mae rodo una lagrima por mi mejilla esta demasiado solo grande pavel
pavel no se va no se vaaaaa
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