
Anoche el Santiago Bernabeú vivió uno de los tragos más amargos de la temporada: el Real Madrid quedaba fuera de la Champions a manos del Olympique de Lyon. El proyecto imperialista de Florentino Pérez sufre su golpe más duro en su primer año y ahora se aferran a lo único que les queda: la Liga.
Lejos de profundizar en los errores del Madrid, abro los oídos a las opiniones de los demás. Se habla de un rotundo fracaso, de echar a Pellegrini, hasta se habla de maldiciones. Hoy crucifican a Higuaín, ayer era el héroe de Chamartín.
El aficionado común tiende a exagerar las situaciones y la prensa no ayuda. Puede ser que me gusta nadar contra corriente, pero no veo las cosas igual. El fin de semana los merengues fueron un vendabal, como lo han sido esta temporada. Cuajaron una remontada heroica y alcanzaron el liderato de la Liga. Y, ¿qué se decía después del partido? "Este Madrid está para el doblete", "Ganaremos 3-0 al Lyon" (palabras de Sergio Ramos).
Hoy, después de gastar más de 250 millones de euros en fichajes, el proyecto de Florentino parece venirse abajo. Pero antes, reflexionemos. Los merengues han encontrado un estilo de juego con Pellegrini, de vértigo, de ráfagas, pero al fin algo propio y que gusta. Liderados por un Cristiano Ronaldo que es pura dinamita, encuentran un balance en media cancha con Xabi Alonso. Claro, los aplausos se los lleva Lass, quien corre por toda la cancha, a veces perdido. Unos crían fama, otros cardan la lana.
La euforia de la derrota no puede llevar a la desesperación de un club tan grande. Si más no recuerdo el Barca de las seis copas tuvo que vivir las más grandes humillaciones antes de subir a la cima del mundo. Perdieron el Clásico 4-1, sin olvidar el pasillo de honor que le dieron a su archirrival. Enfrentaron una goleada en Getafe que los dejó fuera de la Copa del Rey, y perdieron en Manchester el único chance que les quedaba.
Y ese equipo jugaba de maravilla. Messi estaba que se salía y contaba con un mediocampo muy parecido al actual. La diferencia la hizo Guardiola y el creer en un proyecto a largo plazo. Pellegrini le ha dado la forma y el espectáculo que ni Capello o Schuster hubieran imaginado.
Como dijo Guardiola en un momento "son detalles". Hay que pensar a largo plazo y no veo por qué caer en la histeria colectiva. El Madrid viene jugando bien y su falta de puntería no los puede condenar al olvido. Para tocar el cielo hay que morder el polvo. Paciencia.

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