En un futbol donde sólo importa ganar a como dé lugar, se impone la estrategia y se renuncia a la valentía de jugar por qué sí. No gana quien juegue mejor, sino quien sepa empujarla a la red, maldita la hora en que le llegó ese rumor a los doctores del fútbol.En este mundial impera el miedo a no perder y se extraña el gol. Luego de jugarse 16 partidos, tan sólo se ha gritado gol en 25 ocasiones, para un promedio de 1,5 goles por partido. Decepcionante para los que nos gusta el futbol arte.
El Catennaccio, tan propio de los italianos, es el modelo copiado por la mayoría de las selecciones que se preocupan más por destruir que por crear. Los mismos italianos toparon con su versión latina y no les quedó otra que apostar por un fútbol más ofensivo. ¡Quién diría!
En el mundial bizarro nada es lo que se espera. Los que jugaban quinielas dejaron de hacerlo. En el mundial bizarro Messi rinde con Argentina, Kaká decepciona en Brasil y España pierde contra una dinámica Suiza. Sólo falta que Italia guste, a mi gusto, lo hizo a medias.
Más de uno se atreve a seguir pronosticando. Este torneo es tan impredecible y seguimos creyendo que entendemos el curso diabólico que tomará. Muchos se atreven a descartar a España, más por el eco de la derrota de hoy, que por convicciones propias.
Hoy el fútbol es gris y estratégico. Afortunadamente, he visto figuras que se salen de todo esquema táctico y rompen con la monotonía del juego. Alexis Sánchez lo hizo hoy contra Honduras, Messi no decepcionó contra Nigeria y Robinho dio pinceladas de ese jogo bonito que pierde adeptos en Brasil. Y ojo a Alemania, que fue el único equipo en su totalidad que recordó divertirse jugando al fútbol. Que se imponga la fantasía a la estrategia, por el entretenimiento del que paga: el aficionado

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